Museo del Fútbol Edgardo Marín Mendez

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Existen diferentes Museos dedicados al fútbol a nivel mundial, donde puede uno empaparse de la historia de los clubes que los cobijan y patrocinan o bien, del desarrollo de este juego en general, sin distinción de camiseta. Agradeciendo el conocer algunos de ellos (muchos menos de los que quisiera, todavía) el objetivo ahora es trasladar acá parte de aquella experiencia y construir también nuestra propia impronta.

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No se trata de ser los más grandes, ni de tener una infinidad de cosas, sino de ser capaces de generar aprendizaje con las existentes. Que donde falten los medios sobren las ganas, la capacidad y el entusiasmo. A fin de cuentas, no es menor poder decir, que ya en este momento y sin necesidad de competir por ello, en Coyhaique está emplazado el Museo del Fútbol más austral del planeta. Y eso ya es algo importante.

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Compartiremos acá reseñas sobre nuestros objetivos, desarrollo y novedades como sala museográfica. Mostraremos nuestras reliquias y fundamentalmente intentaremos motivarles a conocerlo.

Decidimos bautizarlo en honor al periodista deportivo Edgardo Marín Mendez, como una forma de reconocer su invaluable aporte en el cuidado de la memoria deportiva de Chile y además, debido a que su obra “Centenario. Historia total del Fútbol Chileno” nos sirvió como guía maestra para la organización de nuestra sala y recorrido -o guión- museográfico. (No podía imaginar el escritor, el impacto que tendría para un entonces joven(?) estudiante de historia y fanático del fútbol el regalo de una copia autografiada).

Fue inaugurado en diciembre del 2013 y este fue su mensaje para los visitantes de esta sala:

Queridas amigas, queridos amigos:

 

“Cuando me contaron esta idea del Museo y me invitaron a participar, no les niego que me asusté. ¿Qué será?, me pegunté. Tal vez quieran ponerme en un sarcófago y exponerme en una vitrina.

Pero no era eso, felizmente; total, tan viejo no estoy.  Era lo que ustedes están presenciando y viviendo ahora. Es decir, un acontecimiento para el fútbol del país, una constatación más de su importancia, de su trascendencia, de su profunda huella social. Y en Aysén, una región de postal, una de las zonas más bellas del planeta. Y en un bar, que es donde el fútbol se vive antes y después de los partidos. Porque el fútbol, además de su belleza propia, es un pretexto para encontrarnos, para conocernos, para acercarnos más de lo que nos permite la vida diaria.

Y han decidido que el Museo lleve el nombre de este servidor, que es la distinción máxima a la que pueda aspirar un cronista de la historia futbolera. La agradezco y me supera. De veras. No lo digo por falsa modestia. ¿Sabe por qué? Porque siempre hay alguien que tiene que hacer las cosas. Y a mí me tocó escribir la historia. Me tocó hacerlo y me gustó hacerlo. Se me ocurrió, y este es un premio demasiado grande para una ocurrencia.

Ahora, a Pablo se le ocurrió hacer el Museo. Y detrás de su ocurrencia hay verdadera  pasión, verdadero respeto por los que hicieron la Historia. También hay paciencia, inquietud, mente alerta para descubrir vestigios de esa historia en cada lugar visitado. En una feria, en Internet, en el seguimiento de un dato que aportó un amigo. En tantas partes.

Y todo se resume aquí, en el Museo que se está inaugurando.

Se resume en este momento que Ustedes están viviendo y del que no he podido participar personalmente… porque el fútbol sigue, la Historia sigue. Por un titulo, por una copa, por una Liguilla. Y que siga siempre. Y que cada momento deje un recuerdo que se sume a este Museo, que está vivo.

Saludos a todos. ¡Y salud, que no todo ha de ser recuerdos…!

Edgardo Marín Mendez.

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