Pre Profesionalismo 1910 – 1929

Chile, 1910.
Cuestión Social; celebración del Centenario.

Museo2

Este es el contexto que da inicio a nuestra segunda ventana. La cerramos en 1929, porque es fecha muy próxima al inicio de los torneos ya profesionales y por ser el año previo al Primer Mundial de fútbol de la historia, cuya sede se concedería a Uruguay, por entonces bicampeón olímpico de football.

Decimos Cuestión Social, porque en medio de las infinitas carencias y desigualdades que aquejaban a la patria –corrección: que aquejan aún a la patria o, más concretamente, a los pobres de la patria-, no era fácil conseguir que el Estado prestara atención a la proliferación de clubes, que una vez organizados en diversas asociaciones regionales necesitaban y pedían, como es lógico, canchas en donde enfrentarse.

Se hablaba de un Stadium, de múltiples fórmulas (Partidos amistosos entre las universidades, rifas, colectas) para materializar la construcción del anhelado Stadium Nacional, pero había otras prioridades.

Entonces llegó la invitación, desde Argentina, que también celebraba su centenario. Un torneo sudamericano de fútbol en Buenos Aires, con participación de Argentina, Chile y Uruguay.

¿A quiénes enviamos?

Ya existían federaciones en Talca, Santiago, Valparaíso y en el norte… Se enfrentan entre sí y dirimen en partidos finales Valparaíso contra Santiago (Los rojos del puerto contra los blancos de Santiago) y la Football Association of Chile (La federación porteña, que gana el desafío por goleada) termina designando a 15 representantes, nuestro primer seleccionado, que incluye también a players de Santiago.
Se jugó de medio cuerpo a la derecha rojo y al medio cuerpo a la derecha blanco, con escudo chileno a la altura del pecho. Nuestra primera camiseta.

 

Perdimos por tres goles a uno en nuestro debut, contra la ya por entonces poderosa selección de Argentina.

Serán también estos los años donde se busca la unificación de federaciones, la integración a la FIFA, el surgimiento de nuevos clubes que llegan a sumarse a Santiago Wanderers, Stgo. National, Rangers, Club de Deportes Santiago, Bádminton, Morning Star y otros. Aparecen así el Audax Italiano (1910), se fusionan en 1922 el Club Ciclista Ibérico con el Ibérico Balompié, dando paso a la Unión Española; Santiago Bádminton, Ferroviarios, Morning Star (que al fusionarse con el Club de Deportes Santiago darán luz a Santiago Morning en 1936); Green Cross -1916- y la Brigada Central, equipo de la policía, que jugaría de local en el Estadio de su propiedad, “Fortín Mapocho”, en lo que hoy es el Parque de los Reyes de Santiago. Las universidades –Católica y de Chile- también suelen enfrentarse en partidos que muy pronto se vuelven “clásicos”.


Si de estadios se trata, son los años del Fortín, de Santa Laura y de los Campos de Sport de Ñuñoa. En provincias destacará en Valparaíso la postura de primera piedra, en 1922, del estadio de Playa Ancha.

 

Pero el fútbol siempre ha tenido protagonistas fundamentales en sus jugadores y las figuras de esos años deben recordarse.

Son los días en que ya se retiraba el Maestro (Manuel Guerrero), legendario goalkeeper del team La Cruz, en el torneo porteño, dando paso a los Cárdenas y Jeldres. En Santiago, donde los hermanos Ramsay, Carlos Fanta y Juan H. Livingstone habían aportado tanto, como jugadores o como dirigentes y árbitros, surge la figura de Próspero González y Carlitos Hormazábal, el primer crack chileno.

Son los años en que Ramón Unzaga, vasco nacionalizado chileno, que brillaba en Talcahuano después de dejar el salto, decide dedicarse al fútbol y regalarle al mundo una maniobra maravillosa… que al ser vista por rivales de otras naciones en los torneos sudamericanos, sería bautizada “la chilena”, como se le conoce hasta ahora.

Y si de chilenas hablamos, las del Flor de Chile, en 1918, capitaneadas por la srta. María Gómez, se convertirían en el primer team de football femenino del país.

David Arellano lo cambiaría todo.

En plena formación para ser profesor, en la Escuela Normal, es llamado para integrar el equipo que había sido forjado en esas aulas: Magallanes. Juega ahí, por su escuela, por la Universidad de Chile en un clásico universitario; pero es jugador de Magallanes y desde ahí es nominado a la selección de Santiago en 1923 y la de Chile, en 1924.

Es un hombre culto y entiende que la actividad requiere de una transformación profunda y revolucionaria para avanzar y colocarse en pie de desarrollo. En Magallanes sus ideas no encuentran apoyo ni respaldo. David quería cosas demasiado revolucionarias… revolucionarias como entrenar y uniformarse.

“A nadie se tiene por la fuerza en la institución”, “la puerta es ancha”.

“Que jueguen los viejos”, responderá Arellano.

Nace así el equipo de juego científico, el organizado, el que entrena, el pulcramente uniformado, el que tiene como fundador y guía al crack David Arellano, que redacta un decálogo de mandamientos para sus jugadores. Nace Colo Colo, el equipo que reúne a multitudes para ver su juego, porque desde su fundación encanta y gana.

David Arellano, como seleccionado de Chile, resulta goleador del Sudamericano (Copa América) de 1926, disputado en Santiago y al año siguiente se embarca junto a su Colo Colo, donde destacaban sus hermanos Francisco y Alberto, más los refuerzos porteños Poirier, Guerrero, Bravo y Subiabre, en una aventura sin precedentes para un equipo chileno: una gira por la costa del Pacífico y Europa.
Zarpan a bordo del Venezuela y se presentan en Antofagasta e Iquique; luego en Guayaquil, La Habana y México, para luego llegar a La Coruña, España. Allí, en Riazor, el domingo cinco de abril de 1927, el grupo que saliera de Chile el dos de enero, se convertiría en el primer equipo chileno que jugaba en Europa. Su rival: El Eiriña de Pontevedra. Gana Colo Colo por cuatro goles contra tres. Caen luego contra el Deportivo y viajan a Portugal, donde pierden contra un combinado de los clubes Porto y Salgueiros y derrotan a otro del Benfica y Sporting. Retornan a España y juegan en Madrid, donde caen contra el Atlético.

Entonces viajan a Valladolid.

Dos de mayo de 1927. Colo Colo enfrenta al campeón regional, el Valladolid, que no expone su prestigio y juega fuerte. Ganan ya los españoles por dos goles a uno –descuento del Chato Subiabre- cuando David recibe el golpe en su estómago al saltar a cabecear, golpe que tras agonía de esa tarde y noche, le provocará la muerte al día siguiente.


En 1927, Colo Colo, que tiene una aparición fulgurante, que marca records, que gana campeonatos, que rompe moldes y tiene incluso un mártir, no ha cumplido aún sus tres años.

El mismo mayo de 1927, el Internado Football Club, que celebraba ya 25 años de vida por la lejana fusión de alumnos del Internado Nacional Barros Arana, el Club Náutico Universitario –cuya enseña era un chuncho- y alumnos de la Universidad de Chile, cambia su denominación a Club Universitario de Deportes. Nacía formalmente, como club de fútbol, la Universidad de Chile.

 

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