Orígenes (1895 – 1909)

Valparaíso, fines del siglo XIX.

Como principal puerto nacional y punto clave de la costa del Pacífico, confluyen en sus calles, en sus costas y en sus cerros, más que en cualquier otro lugar de Chile, inmigrantes europeos en número suficiente para dibujar allí un espacio de construcción cultural realmente diverso.

Aquel Valparaíso es cuna del primer Cuerpo de Bomberos del país; de la primera compañía de seguros, del primer periódico de circulación diaria, del tranvía, del tendido eléctrico, de la distribución de gas por cañerías y luego lo será también del primer canal de televisión, entre muchas otras cosas que eligieron este puerto para aparecer por vez primera en Chile.

Pasó también con el fútbol.

El juego, cuya versión moderna se origina en Inglaterra (Trinity College, 1846), llega –desembarca- traído por los marinos e inmigrantes ingleses que jugaban en los malecones, playas y las calles, despertando primero la curiosidad y finalmente el entusiasmo de los propios porteños. Así, a fuerza de partidos amistosos, comenzaron a aprender las por entonces muy cambiantes reglas. Comenzaron a aprender y a practicar el juego.

Siguiendo a Edgardo Marín –“Centenario. Historia total del fútbol chileno. 1895-1995”-, hay que reconocer fundamentalmente a tres actores claves en el origen y desarrollo del fútbol en Chile:

Primero, a los inmigrantes británicos, que lo importan, lo practican y lo enseñan, contagiando así de football a los otros habitantes del puerto. Su presencia nacional, ya sea en el comercio o como sostenedores de colegios, llevará el deporte a otras ciudades y rincones de Chile.

En segundo término, a los profesores; ya que serán ellos quienes, reconociendo en este juego un canal de desarrollo deportivo al alcance de la juventud chilena, abogarán por masificarlo en las escuelas.

Finalmente, pero no con menos relevancia, destaca la labor de los periodistas, ya sea difundiendo las virtudes de la práctica del juego, o bien, denunciando el escaso o nulo aporte de las autoridades para ello.

No resulta extraño, sino lógico, que los primeros equipos fueran de ascendencia inglesa. Piense como decano en el Santiago Wanderers –que sin ser el primero, es el más antiguo de los actualmente existentes en Chile-. Piense en el Santiago National, Morning Star, London, Britania –que derivaría en Magallanes-, BadmintonRangers de Talca; luego en el Everton y otros como la Unión Española que, aún enmarcados en el amateurismo, harán rodar esa antigua pelota de cuero, con correa de tiento, por el territorio de Chile.

De eso trata nuestra primera ventana en el museo. La primera de once.

1895, por la fundación de la Asociación de Football de Chile.

1909, porque será al año siguiente cuando vea la luz la selección chilena.

 

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